Segunda Oportunidad Para Morder
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By: Joyee Flynn | Other books by Joyee Flynn Categories: Erotic Romance, Alternative (M/M or F/F), Erotica Fiction, Paranormal Word Count: 39,442 Heat Level: SCORCHING Published By: Silver Publishing
Spencer Fallon nunca supo hombres lobo existio hasta que fue atacado por uno, haciendo de el un hombre lobo. Durante anos, vive una vida solitaria hasta que se ve a un hombre magnÃfico cojeando delante de el un dÃa. Ryder vida de Jenkins es un desastre. Expulsado de su casa a los dieciseis anos cuando llego a sus padres, Ryder tomo un viaje a Nueva York. Sin identidad, certificado de nacimiento, y ser menores de edad, que habia opciones muy limitadas. Cuando un hombre le ofrece un lugar para quedarse, Ryder considera tiene suerte ha cambiado ... no podÃa haber estado mas equivocado. Seis anos mas tarde, el caballero de Ryder en brillante armadura se muestra en la forma de un hombre lobo sexy hot. Ryder puede confiar en otro desconocido le promete una vida mejor? O es el diablo que sabe mejor? 0 Ratings
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Segunda Oportunidad Para Morder
Available in: Adobe Acrobat, Microsoft Reader, Mobipocket, EPUB, Mobipocket, Palm DOC/iSolo, Rocket Price: $5.99Cover Art by Reese Dante |
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ExcerptMi historia comienza en un caluroso dÃa de verano, conducÃa a casa después de una reunión de negocios para un trabajo que realmente odiaba. La reunión habÃa sido en Nueva York y yo iba de camino hacia Manhattan. Sabiendo como la autopista principal vivÃa obstruida como ninguna otra, opté por movilizarme por los caminos secundarios, con la esperanza de acortar el tiempo de viaje. Esto terminó siendo la mejor, o la peor decisión de mi vida... depende de cómo tú lo mires. Cuando pasé por una curva de la desierta carretera de doble calzada, algo se cruzó por enfrente. Y hago énfasis en algo. Yo me desvié hacia la derecha, en vez de hacerlo hacia la izquierda, donde no habÃa tráfico y podrÃa haber dejado de forma segura el asfalto. Pero por la forma en que lo hice mi auto patinó fuera de la carretera y caà en una zanja. Por suerte, el coche no se volcó y yo tenÃa mi cinturón de seguridad puesto, por lo que sólo tenÃa lesiones mÃnimas. En realidad, las lesiones que sufrà habÃan sido causadas por el choque contra la bolsa de aire. Empujé la bolsa de aire hacia abajo y desabroché el cinturón de seguridad antes de salir del auto. Al cerrar la puerta detrás de mÃ, me apoyé en mi auto ahora imposible de conducir y traté de orientarme. Fue entonces cuando la cosa me agarró. Lo sé, mi historia deberÃa haber comenzado en una noche de luna llena, pero esta es la verdad, no lo era. Ese algo se movÃa muy rápido, en un segundo no estaba allà y al siguiente allà estaba, se me tiró encima con sus por lo menos siete pies de altura y de pronto me mordió. En realidad esa cosa peluda habÃa hecho que me saliera de la carretera para joderme mordiéndome. Grité de dolor y con desesperación traté de librarme de él, pero era una lucha demasiado desigual, era como si estuviera tratando yo solo de mover la torre Sears. Fue entonces cuando empecé a sentirme mareado y mis miembros se sintieron tan pesados, que dejé de luchar. Lo más extraño de todo fue que sentà que me ponÃa duro. ¿Este monstruo peludo salido directamente de una pelÃcula de terror me estaba mordiendo y bebiendo mi sangre y habÃa conseguido excitarme? --Voy hacerte uno de nosotros ahora. --Gruñó la cosa mientras levantaba su cabeza de mi cuello. Y fue entonces cuando vi que tenÃa hocico, orejas puntiagudas, y una boca llena de dientes afilados. --¿Qué eres? --Le pregunté, a sabiendas de lo que era, pero es que no podÃa creerlo. Él se rió de mi de una manera tan salvaje que puso en alerta mis instintos básicos y en lugar de contestar mi pregunta ahuecó mi ingle y la apretó. --Oh, tú lo quieres, cierto --Se rió, lamiéndose los labios. Sus palabras fueron pronunciadas más como un gruñido que como algo humano. Yo estaba fascinado al ver lo larga que era su lengua, era casi como la de un perro. Pero él no era un perro, eso yo lo sabÃa. TenÃa que ser un hombre lobo, pero eso no era posible, ¿verdad? Antes de que pudiera decir algo más fuimos por detrás del coche y nos alejamos de la carretera. Pensé en ese momento que me iba a matar, en lugar de eso me tiró contra el suelo. Me levanté sobre mis manos y rodillas y estando a punto de intentar escapar, fue cuando sentà que él se puso detrás de mÃ. --Quédate ahÃ. Te prometo que te va a encantar esto. --Lo dijo al tiempo en que habÃa empezado a rasgar mi traje para sacarlo fuera de mÃ. Me sacudÃa con fuerza con sus movimientos, la confusión y el miedo causaron que me congelara ahÃ. Cuando sus manos grandes y peludas con garras agarraron las mejillas de mi culo empecé a temblar incontrolablemente. --Muy, bien. --Gruñó antes de inclinarse y lamer mi agujero. --Oh, jódeme. --Yo gemÃa ante la sensación. Su lengua no era humana, era mucho más carrasposa y enviaba choques eléctricos a todo lo largo de mi cuerpo. --Voy a hacerlo. --Dijo entre lametazos. Estaba tan fuera de mi ante la sensación de su lengua que apenas registré lo que él me habÃa dicho. Cuando empujó esa áspera lengua en mi culo yo grité. El dolor y el placer se mezclaron cuando movió su lengua dentro de mà y esta sensación fue casi imposible de soportar. Añadiéndole a esto el dolor que sentÃa en mi cuello a causa de la mordida que me habÃa dado, yo no pude sostenerme más. La parte superior de mi cuerpo se derrumbó bajo la presión, aunque estoy seguro de que más bien parecÃa como si estuviera ofreciéndole mi culo a él. Y lo tomó de esa manera, sentà cómo empujó un dedo al mismo tiempo que su muy larga lengua. HabÃa jugado con mi culo antes, incluso jodido, pero yo siempre era el de arriba no el de abajo cuando de sexo se trataba. Por lo tanto, no fueron solo las circunstancias y su áspera lengua lo que me condujo a una sobrecarga, sino también el hecho de que nadie me habÃa tocado el culo de esta forma en más de un año. --No puedo tomar más. --Grité cuando sentà que empujaba un segundo dedo, mientras que aún me lamÃa. Y estos no eran dedos de tamaño humano, oh no. Estos eran monstruosos, peludos y con garras. --Por favor, es demasiado. Él no me hizo caso y comenzó a moverse más rápido. En realidad no era como si me estuviera tomando en contra de mi voluntad, yo estaba teniendo una sobrecarga de sensaciones. Gimoteé cuando se retiró de mÃ, lamentando la pérdida de las sensaciones que habÃa despertado en mÃ. Luego jaló la mejilla izquierda de mi culo abriéndolo y con la punta de su polla rozó mi agujero. ¡Mierda Santa! ¿Si medÃa más de siete pies de alto, qué tan grande serÃa su verga? Segundos más tarde me enteré qué tan grande era, cuando comenzó a empujarse dentro de mÃ. Una vez más me sentà abrumado con las sensaciones de placer y dolor a la par. --Tu culo es tan jodidamente apretado, me encanta. --Gruñó después de haber empujado y traspasado el primer anillo. --Esto va a ser fuerte y rápido, amor. Yo estaba a punto de gritarle, ¿me llamaste amor? Pero en lugar de eso hizo muy buen uso de esa palabra al sacarme fuera de mÃ, al meter de golpe su polla dentro de mi de la manera más fuerte como nunca antes lo habÃa sentido. Me agarró por las caderas, clavándome sus garras en mi piel y empezó a empujar con fuerza dentro de mÃ. --Jódeme sÃ, toma mi polla en tu apretado culo. --Gritó mientras se movÃa más rápido. Continuó divagando mientras se empujaba fuerte y profundamente en mi culo. --¡Apuesto a que nadie ha jodido asà a este muchachote! Si pudiera haber tomado el aire suficiente en mis pulmones como para hablar en medio de sus rápidos golpes, habrÃa estado de acuerdo con él. No era humanamente posible ser jodido de la forma en que me estaba tomando. Él respondió a mis pensamientos como si pudiera leer mi mente. --Una vez que has tenido a un hombre lobo, un ser humano normal no va a ser suficiente para ti. --Gruñó mientras empujaba mis caderas con más fuerza. Justo cuando pensé que me iba a desmayar por el dolor de la mordedura que él me habÃa dado, lo sentà rÃgido detrás de mÃ. --Aquà viene lo que necesitas, bebé. Una vez más estaba completamente confundido acerca de lo que habÃa querido decir, cuando disparó su carga dentro de mÃ. La fuerza de esto me hubiera tumbado si no me hubiera tenido bien agarrado de mis caderas. Era como si su pene estuviera explotando en mi culo con el objetivo de hacer que su semen llegara hasta mi boca. Yo tenÃa miedo, hasta que en algún momento su pene se anudó a mi próstata. Entonces yo estaba en el cielo. Grité de placer, cuando me vine sin siquiera tocar mi polla. Fue un orgasmo sin igual. A pesar de que de alguna manera estaba unido a mÃ, aún movÃa sus caderas hacia adelante y hacia atrás, prolongando mi clÃmax hasta que la sensación fue tan abrumadora que todo se oscureció. |
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